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El primer fin de semana del Clan BC.

Arranca la Aventura. 1ª parte,

240_F_82811999_Rol0QNwgr6VqG3tMsj18Zuj7bV8nZs9r    Ok, ok, lo admito, soy de lo peor en eso de cumplir promesas de continuidad en la escritura. Ha pasado un rato y recién acabamos de cumplir 2 años desde que nuestra familia inició su viaje en conjunto. Sin embargo, considero importante que ahora les cuente cómo fue el 1er fin de semana que nuestra familia pasó junta, pues los acontecimientos de ese fin de semana son básicos para entender la dinámica de vida que hemos desarrollado desde entonces.

Después de que salimos del DIF ese viernes, 30 de Junio, fecha significativa, para una familia homoparental como la nuestra, por coincidir con las celebraciones del fin de semana del Orgullo LGBTTTI a nivel global, y justo cuando pensábamos en volver a la Casa Pancho a recoger la ropa, pertenencias y documentos de nuestros hijos, nos encontramos con la sorpresa de que se había ido el día entero mientras se desarrollaban  los acontecimientos descritos en mi último post, es decir, en Casa Pancho, no había manera de recuperar las pocas pertenencias de Los Incansables, sino hasta el siguiente lunes, porque para ese tipo de cosas, se labora solo “en horario de oficina y de Lunes a Viernes, usted disculpe”.

Dado el poco tiempo habíamos tenido, nos detuvimos mejor a comprar algo a un restaurante de comida rápida (si no era la mejor opción pero la dinámica del día y la hora solo nos dio para pasar a ese lugar y dejar que Los Incansables compartieran  por vez primera una comida-cena con nosotros). Recuerdo hasta llorar de emoción que antes de salir, la Maestra Subdirectora les hizo una pregunta clara a Los Incansables.

Maestra Subdirectora: Chicos, como saben, “Los Amigos” están dispuestos a recibirlos en su casa a partir de ahora. ¿Les ha gustado la casa de “Los Amigos”?

Los Incansables: “¡¡¡Si, mucho!!!”

Maestra Subdirectora: Entonces ahora “Los amigos” firmarán unos papeles para que ustedes puedan ya vivir con Ellos en su casa, a partir de hoy, “Los Amigos” son sus tutores, ¿saben lo  que significa eso, ¿ correcto?

Chuyín (siempre entusiasta) levantó la manita y dijo, clara y directamente: ¡Claro! Que ahora  “Los amigos” son algo así como nuestros padres, ¿o no?

Maestra subdirectora: Así es Chuyín, ¿Les gusta la idea?

Los Incansables, y al unísono respondieron gritando: ¡¡¡Siiii!!!

Y si, hoy leo esto que acabo de escribir y derramo un par de lágrimas, pero en ese momento solo había una palabra para mi sentir, y creo que, sin temor a equivocarme, el de El Teniente, era idéntico: Ambos estábamos atónitos. No podíamos creer lo que estaba pasando. Simplemente y sencillamente, pues porque estaba pasando, ¡al fin!

Esa noche, fue un poco caótica, pasamos a comprar algo de ropa nueva para Los Incansables (pijamas, playeras -t-shirts-, pantalones, jeans, suéteres, zapatitos, chancletas de baño) ¡vamos pues! que estábamos preparados para recibirlos de visita, pero el plan original de ese día no era que ya se quedaran en casa, y como no venían con equipaje, entonces, hubo que improvisar.

Finalmente, logramos que Los Incansables se fueran a la cama más o menos temprano, creo que como a las 10 pm, si es que eso se puede considerar temprano y aquí recupero una frase que puse en nuestra primer foto como familia en casa: “Hoy es el primer día del resto de nuestras vidas. Gracias a la vida por esta oportunidad”. Esa noche, hubo vocecitas “hablando en silencio”, risas ahogadas y después de un largo rato, el silencio de dos peques durmiendo por vez primera en su nuevo hogar.

Al día siguiente, una declaración de Yoyo, que nos puso a correr de nuevo, cuando nos informó así a boca de jarro, ¡Ah, pero si hoy es mi cumpleaños! ….. Silencio y cara de impresión de los novatos papás, y si para esas alturas tú crees que el rosario de emociones ya había concluido, pues estábamos lejos de empezar. Había que improvisar, otra vez, porque a fin de cuentas, no podíamos dejar de lado una fecha tan importante como el 1er cumple de Yoyo en casa. Obviamente eso debería haber sido fácil de corroborar, si en medio de tanta vorágine de acontecimientos, hubiésemos recibido todos los papeles de Los Incansables el viernes mismo, pero como todo eso estaba en poder de la “Casa Pancho”, pues no teníamos manera de confirmar el dato. Mismo que nos daría una nueva sorpresa más adelante.

Ese día cometimos todos los errores posibles en nuestro debut como papás, pues después de una caminata por el parque cercano a la casa, pasamos por una panadería (si me lees en otra parte distinta de México, las panaderías en México, venden panes evidentemente, pero también pasteles, o tortas, y cosas para celebrar un cumple, como velitas, gelatinas, etc.) y dejamos que Yoyo escogiera el pastel de cumpleaños que más le gustó, y que fué, como podría suponerse, al escogerlo un niño de 10 añitos, …. Pan (o bizcocho) de chocolate, con relleno  de chocolate, y cubierta de chocolate, y adornos…. Sí, con adornos y decoraciones, de chocolate. Digamos que era una “exageración de chocolate” (si se le pudiera dar un nombre al pastel en cuestión), menudo error, del que aprendimos algo, hay niños que no deberían comer chocolate,…  y Los Incansables, que solo de verlo de lejos, se alteran. La celebración fue realmente muy pero muy pequeña, apenas nosotros cuatro, un vecino de la casa de al lado, y ya. El resultado, por la noche, Los Incansables seguían despiertos y brincando de un lado a otro con energía renovada después de partir el pastel de cumpleaños, y así hasta prácticamente la 1 de la mañana.

Lección aprendida: Debíamos mantener cualquier cosa que huela, se parezca o relacione con el chocolate, lo más lejos de Los Incansables, como sea posible.  Hasta ahí todo iba más o menos como se esperaba. Los 4 empezábamos a conocernos más y a medir límites y parámetros de convivencia.

Sin embargo, al día siguiente (domingo) algo tan simple como un juego en el computador familiar detonó lo que sería el 1er gran susto y aprendizaje, relacionado con Chuyín.

El 1er berrinche.  Sí ese tan temido primer momento de medir fuerzas y de la manera en que deberíamos controlarlo, llegó de la manera más inesperada. En el siguiente post les contaré de que se trató este 1er encuentro con el TDAH, en combo con diagnosis de depresión que en ese momento Chuyín tenía. Pero, si tú que me lees,  me puedes compartir tus métodos para controlar un berrinche de tus hijos, me encantaría leer tus experiencias, pues créeme, que El Teniente y yo, pasamos por una de las más duras experiencias hasta ese momento al lado de nuestros hijos. Espero no hacerte esperar mucho con el desenlace de este post, y mientras te adelanto que la solución a veces es mucho más sencilla de lo que uno cree.

¡Hasta la próxima!

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