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Dos hombres gay con un plan de vida

El Teniente (Papá) y yo (Papi Bailador)

Después de mucho pensarlo, y sin saber bien cómo lo haré, he decidido iniciar este blog, animado por un par de queridas amigas a quienes conocí desde la adolescencia:

Con una de ellas compartí, más de lo que nos llegamos a imaginar en esa etapa de la vida, (fiestas, viajes, conciertos y mucho más) ¡ah esa parte de nuestra vida en la que todo parece fácil!, Ella también tiene su propio blog en el que habla de sus propias e interesantes experiencias como madre. Ademas de mi amiga bloguera, tengo a mi amiga Lily que también ha sido cómplice desde que tengo 16 años, y que regresó a mi vida en el momento justo antes de iniciar el proceso de adopción y que ahora se ha convertido en un verdadero faro guía en este proceso.

Laura, mi amiga bloguera, me sugirió escribir un blog, por supuesto. Lily me pidió recopilar mis experiencias para después armar un libro. Aún no sé cómo lograré eso, pero pasito a pasito, y como decía  la abuela, vámonos por las piedritas.

En este espacio, compartiré el largo, sinuoso, confuso y a veces casi imposible camino que hemos seguido El teniente y un servidor para primero consolidar nuestra relación de pareja (hoy de 15 años). Compartiré ademas unos de los capítulos más desafiantes jamás imaginados,  que estamos enfrentando: la paternidad.

¡Pero ojo! Que no estoy hablando de cualquier paternidad, de esa que te dicen: ¿Qué crees? ¡Vas a ser papá! Más bien en nuestro caso fué algo así como: ¿Qué crees? ¡Quiero ser papá!

Trataré de que los relatos sean cortos y amenos, que tampoco se trata de aburrirlos con mucho rollo, sé que el tema es susceptible de controversia, de opiniones a favor y en contra, pero finalmente, agradeceré que quienes compartan su apoyo, nos lo hagan saber, dando likes, dejando comentarios, compartiendo estos posts, o mandando mensajes en la sección de Contacto y con quienes no haya mucho “click” o empatía hacia nuestro plan de vida, agradeceré mucho que su desacuerdo sea desde el respeto como punto de inicio, y a partir de éste expresen sus opiniones, las cuales agradeceremos también, aún cuando no coincidamos en manera de pensar o visualizar el mundo.

Así pues, en los siguientes posts, les dejaré saber un poco mas de como inicio “El Clan BC”, de cómo la vida me puso de frente a un hombre que creció y se abrió camino en la vida, enfrentándola con pobreza en recursos materiales, pero no en amor ni en ganas de salir adelante. El es El teniente que hizo caso a su corazón al vivir su homosexualidad de frente y sin miedo, combinando esta parte de su vida con una carrera de 23 años en la milicia mexicana (sobra decir que eso puede ser considerado un “deporte de alto riesgo”, en el México del Siglo XXI), conocerán también los antecedentes de Papi Bailador, o sea, quien escribe éste blog , de cómo los empujones que la vida me ha dado, me hicieron pensar como pienso, y sentir como siento.

A lo largo de este blog les contaré cosas secretas y otras públicas, relatare entrelazados, los pasos, tropiezos, anécdotas, golpes de frente, subidas y bajadas en el camino hacia la consolidación de una familia que no la tiene fácil en un país donde aún la homofobia es cosa de todos los días, donde la adopción homoparental no es cosa común, Existe un antes y un después de que la adopción homoparental se legalizara en la Ciudad de México desde que el matrimonio igualitario y el derecho de adopción se hicieron realidad en el año 2009, y con ello ha sido posible que nuestra familia se completara no de uno, sino de dos niños de 8 y 10 años, ello ha traído a nuestro hogar una mezcla de felicidad, confusión, emoción y algo de miedo de no saber si lo estamos haciendo bien.

Paralelamente este blog podría servir para conocer a más personas que estén en este escenario de vida, que quieran aventarse en esta experiencia o que quieran conocer más de la diversidad de familias que hay en el mundo actualmente. Gracias por leerme, les doy la bienvenida al mundo de Dos papás y Dos hijos, o como desde ahora le llamaré, “El Clan BC”

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EL PARTO SIN BABY SHOWER – Nace El Clan BC, 3ª y última parte.

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Después de casi medio año, he encontrado al fin un poco de tiempo para concluir este relato, sé que me han estado esperando y lo agradezco enormemente. Pero sé también que la mayoría de ustedes están familiarizados con la titánica tarea que implica ser padre, y si la tarea viene por partida doble, como en el caso de nuestra familia, la cosa se puede poner un poco atareada, por decir lo menos.

En la entrega anterior les conté que debíamos conocer a nuestros hijos después de la ansiada propuesta del área de adopciones del DIF de la CDMX, pues bien, como Los Incansables vivían en casas hogar distintas, todo debía ser planeado de manera muy certera, ya que Chuyín el menor de los dos, vivió en una casa hogar a no menos de 30 Km de donde las oficinas del DIF de la CDMX se localizan, y Yoyo el mayor, vivía en otra casa hogar (para sorpresa de propios y extraños) a la que podríamos llegar caminando desde donde el hogar de El Clan BC se localiza actualmente, así de cerca y de lejos estaban quienes llegaban ahora a darnos un cambio de vida, y esto implicaba una logística más que elaborada, ya que las convivencias previas debían ser siempre bajo supervisión del personal del área de psicología y en las instalaciones del DIF.

El caso es que cuando hay buena voluntad e intención de las partes involucradas, las cosas se acomodan, primero hubo oportunidad de conocer a Yoyo (quien era el más renuente a la idea de ser adoptado) y no hay manera de culparle, pues después de una vida entera de decepción y abandono por parte de los adultos que lo rodeaban, es comprensible que ya no creyera ni en su propia sombra, cuando le hablaban de volver a creer e ilusionarse con la idea de encontrar un hogar para él y su hermanito.

Un día nos llamó la maestra subdirectora del área de adopciones, para avisar que Yoyo estaría en las oficinas del DIF para un par de evaluaciones psicológicas, y pues era la oportunidad de empezar a conocerlo y ganarnos su confianza, la pregunta era: ¿Quieren venir hoy? El estará aquí en un par de horas. Pues, la respuesta era obvia, ¡Sí!, llegamos a las instalaciones, con mas nervios que otra cosa, y ahí estaba Él, en un salón con Yezzi una de las psicólogas, que era quién más lo conocía, recuerdo el momento como si fuera ayer, bajito, con un corte de pelo, muy parecido al estilo militar, y muy vivaz, lo contemplamos por las ventanas sin que se diera cuenta, no sé cuánto tiempo, solo sé que desde ese momento, algo en mi cambio, estaba mirando a un pequeño que nos cambiaría la vida de la mano de su hermanito, a quien aún no conocíamos, de pronto, de la nada Yezzi le dio una pelota, y con un grito de emoción que hoy en día lo reconozco hasta dormido, salió corriendo atrás de ella, cuando de pronto, ¡PUM! de golpe y porrazo, Yoyo se topó con una ventana entre-abierta que daba a la terraza del área en la que estaba jugando, en un abrir y cerrar de ojos, estábamos la psicóloga, la subdirectora y dos desconocidos para Él, revisándolo y preguntándole si se encontraba bien. No sé si ese fue el momento que todos los papás recuerdan al ver por primera vez a su hijo, pero para mí fue el primer destello de sus ojitos marrones, con unas pestañas enormes que me miraron con más sorpresa que dolor, al vernos de frente con cara de… ¿Y estos quiénes son?… La estrategia fue de acuerdo a lo que nos había planteado en el DIF, presentarnos como unos amigos que venían a jugar con Él por un rato.

Y así fue, pasamos como dos horas, jugando pelota (perdimos al menos 3 de ellas pues el espacio es reducido y se iban fácilmente a las casas vecinas), canicas, juegos de mesa. Algo me quedó claro, este nene es a la fecha, un torbellino, lleno de energía, de emoción por vivir y jugar. Y también algo le dejé en claro desde el principio, cuando hicimos equipos para jugar, con una frase que le dije con todo mi corazón, al seleccionarlo como parte de “mi equipo”, lo mire de frente, agachado para verlo directo a los ojos: “Yo me quedo contigo”. Así se acabó la 1ª convivencia, y acordamos la 2ª visita, en la que podríamos conocer a Chuyín y convivir con ambos a la siguiente semana. Con un nudo en el corazón y sin más que conformarnos con ser, en ese momento, sus nuevos “amigos viejitos” nos despedimos de Yoyo. (Menuda sorpresa nos llevaríamos más adelante).

En fin, llegó la siguiente semana, y con ella la misma emoción y nervios por conocer al segundo miembro de Los Incansables, Chuyín, un pequeñito que a sus 8 parecía tener la talla de un nene de 6 añitos, con un ligero problema de lenguaje, que a la fecha seguimos tratando, (que eso de que el español tenga letras tan latosas de pronunciar como la rr, y palabras con sílabas odiosas como tra, tre, tri, tro, tru) puede llegar a ser un serio tema para un peque. El caso es que llegamos puntuales a convivir con nuestros futuros hijos. Desde que estábamos sentados en el área de recepción oí su vocecita, hablando fuerte y ruidosamente (que este nene parece haber nacido con el volumen en “high”) pero en cuanto apareció en hombros de una de las psicólogas y con Yoyo al lado, quedamos embelesados, Chuyín es un nene nada tímido, y a esas alturas lo acababan de mudar a la misma casa hogar que Yoyo, venía cantando y alborotando a su paso a cuantos veía pues saludaba y sonreía a todo el que se le cruzaba en el camino, lo bajaron y Yoyo le dijo, mira “Mamáno” (post aparte para este término por favor) ellos son los Amigos que te conté.

Y sin más que decir, Chuyín extendió su bracito, delgadito con unas manitas igual de delgadas, tocó la cabeza de El Teniente y dijo: Amigo uno, y luego la mía Amigo dos, y gritando lleno de emoción expresó: ¡Amigos Gemelos! Y nos abrazó a ambos por el cuello. Sí, a estas alturas, más de un par de ojos estaban rebosando con lágrimas (igual que los míos debo reconocerlo) pero no había mucho tiempo para ponerse lloroso, así que nos fuimos a donde se podía jugar, y hubo de todo, maromas, juegos de mesa, pelotas, hasta botanas que, “secretamente” llegaron cortesía de Alice nuestra adorada psicóloga y su equipo. Después de un rato como todo lo divertido, se acabó el tiempo de convivencia, y llegó la parte del stress, Alice y el coordinador de psicología debían hablar con Los Incansables para saber ¿Cómo se habían sentido al convivir con “Los Amigos”?

Seguro estoy que no fue una entrevista demasiado larga la que sostuvieron con ellos, pero si se que para mi cada minuto fue como un siglo, mientras mi interior se preguntaba, pues ¿qué tanto pueden preguntarle a un par de chiquillos sobre nosotros? Lo supimos de inmediato, salieron al fin y nos llamaron a los adultos a sesión, en pocas palabras, les habíamos caído muy bien a ambos peques, Los Incansables habían respondido tres preguntas, sí solo 3 (y yo pensando en un rosario de preguntas dignas del juego de maratón):

1.- ¿Les caen bien “Los Amigos”? –  Respuesta de ambos: ¡Sí!

2.- ¿Saben quién es cada uno? – Nos identificaban perfecto.

3.- y la más importante: ¿Querían seguir conviviendo con nosotros? No sé si hubo pausa para generar tensión y emoción en el momento, pero honestamente a mi me pareció que el mundo entero se paralizó… Ambos dijeron, ¡que Sí!

Después de recoger mi alma del suelo ante el reverendo momento de estrés que me acababa de llevar, pudimos reaccionar (El Teniente y yo) para responder a una serie de preguntas parecidas con referencia a Los Incansables, o sea, ¿cómo nos habíamos sentido con ellos?, ¿estábamos cómodos con sus personalidades? Y sobre todo, ¿queríamos seguir con el proceso de conocerlos y consecuentemente aspirar a que se nos otorgara la custodia de ambos, para más adelante culminar el proceso de adopción? Proceso que, al día que hoy escribo, en Enero del 2019, sigue sin concluir por detalles que les daré más adelante, en posts por separado (bajo promesa de que serán mucho más seguidos que éste último).

Pues nada, que siendo así, tuvimos nuevamente que pasar por el desasosiego de despedirnos de Los Incansables, cabe mencionar que a estas alturas, ya sentíamos que nos quitaban un pedazo de corazón al decirles adiós. Algo difícil de explicar, pero ya sabiendo finalmente cómo son, cómo hablan, cómo cantan y hasta cómo miran, sabíamos que nuestros hijos estaban llegado en el momento justo a nuestras vidas, no lo puedo explicar con palabras, solo lo sabíamos, así simple y llanamente, Los Incansables serían nuestros hijos.

La siguiente cita quedó pactada para la siguiente semana, misma cita que se atrasó de un Lunes de esa semana hasta un Viernes de la siguiente, ya que Chuyín recién llegaba a la misma casa hogar que su hermanito mayor, y las directivas de la institución “imponían” un plazo de al menos un mes para que los pudiéramos visitar. Esto por supuesto causó un gran impacto en nosotros, pues en casa ya estábamos preparándonos para recibirlos, al menos de visita, (la verdad que ya hasta habíamos comprado camitas para su recamara), que por buena percepción de El Teniente, tuvimos listas antes de que se iniciaran las convivencias, pues su instinto le dijo que era mejor estar preparados. El caso es que las cosas se acomodaron para que nos permitieran ver a Los Incansables después de casi dos semanas de no verlos, quedamos con Alice y Mari, ambas un par de ángeles disfrazadas de psicólogas, que el DIF nos designó para ir a verlos en la casa hogar y solicitar su salida para que conocieran El Hogar Del Clan BC.

Recuerdo que la tensión era enorme y el resultado de esa jornada de viernes no lo veíamos llegar ni en nuestros más salvajes sueños. Llegamos con Alice y Mari a la Casa Pancho. Y al llegar pudimos ver a Yoyo, con unas ojeras gigantescas, cargando en hombros a Chuyín que para variar andaba feliz cantando en hombros de su héroe mamano.

Cuál no sería nuestra sorpresa al enterarnos, nomas dar un paso al interior de Casa Pancho que Los Incansables habían armado un gran alboroto la noche anterior, el cual derivó en un berrinche monumental que tuvo a todos los peques de la casa hogar en vilo la noche entera (según la “muy profesional” versión del trabajador social de la casa en cuestión, los malos y únicos culpables resultaban ser nuestros hijos) y cuando Alice preguntó que si podíamos llevar a los peques a conocer su futura casa, la ”madre superiora” y directora de la casa hogar, junto con el ya mencionado “trabajador social” literalmente expulsaron a Los Incansables de la casa hogar, y teniéndolos ahí sentaditos en una banca, le comunicaron a Alice que de ser posible, nos los lleváramos y no regresáramos con ellos a su “honorable institución”. Si querido lector, si te has quedado helado ante la “profesional y empática actitud” de quienes la casa hogar en cuestión manejan a la fecha, pues imagina como estaba Alice, cuando volteó y haciendo gala de mucha templanza, usando su angelical sonrisa, nos preguntó, ¿chicos, están dispuestos a llevar a Los Incansables a casa de una buena vez?

De lo contrario, el proceso de reubicarlos en otra casa hogar y reanudar convivencias, y un largo etcétera nos pondría literalmente en un autentico maremoto de incertidumbre. Fue así que después de pensarlo detenidamente (como 2 minutos, si no es que menos) El Teniente y yo, dijimos, ¡Venga que para eso estamos! ¡Y para eso hemos venido! y de pronto, así sin más nos estábamos convirtiendo en padres (con parto un poco prematuro) y sin “baby shower” de nuestros pequeños, adorables y en ese momento erigidos como en un gigantesco misterio par de hijos del corazón.

Los Incansables, como después nos probarían ser, estaban llegado a casa y desde entonces, la vida adquirió un tono distinto, los momentos de felicidad se han intercalado con los desafíos de guiar, criar y dar el mejor esfuerzo que está en nuestro alcance, la tarea a veces se antoja, titánica pues como lo digo en el post “Toneladas de Realidad” de pronto la vida real es más cruda que lo que normalmente pensamos. Pero al fin, esa noche después de ir a las oficinas de DIF a firmar papeles, tuvimos que regresar a comprar ropa para Los Incansables (que literalmente los había echado de la casa hogar en pijamas) y a comer en algún lugar rápido, después de recibir de Alice y Mari, de la Maestra Subdirectora, de los directivos de la casa hogar y de la vida misma, la oportunidad más grande que nos ha podido llegar, la de demostrar que somos capaces de hacernos responsables de guiar a nuestra familia, El Clan  BC. Y sí, no puedo negarte que asustados estábamos (Por no decir aterrados, los cuatros miembros de la familia por igual) pero algo quedaba en claro, el tiempo de estar juntos había llegado al fin.

Sé que tú que me lees debes tener tu propia historia de cómo se conformó tu familia, y en verdad que me encantaría conocerla. Y por seguro sé, que hay algo que existe como ingrediente único de este tipo de procesos, El Amor.

Gracias, hasta el próximo post, y ¡¡¡¡Feliz Año 2019!!!!

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Nace El Clan BC. 2a Parte: Del Proceso con el DIF de la Ciudad de México.

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Como recordarás en la entrega previa, te he relatado el infructuoso y frustrante proceso que nos dejó con un total de año y medio sin avances y las ilusiones abolladas, que no rotas.

Después de que decididos, reclamamos la devolución de toda nuestra documentación al DIF Nacional, lo cual se logró gracias a la maestría de El Teniente, en la elaboración de documentos “oficiales” y de haber entregado sendos libros sobre la realidad de las familias homo – parentales, escrito por nuestro querido amigo Tony, quien ya es padre junto con su esposo George de un hermoso niño, a los funcionarios del DIF Nacional, recibimos la luz de la orientación de nuestros amigos antes mencionados, y de El Psicólogo del DIF de la Ciudad de México, cuyo nombre omitiré por respeto a su privacidad, pero a quien siempre estaremos agradecidos, pues fue de su mano, que de haber sido rechazados en Enero del 2017, ya estábamos iniciando un nuevo proceso de adopción ante el DIF de la Capital Mexicana en Febrero del 2017.

¡Si adivinaste! Hubo de nuevo un curso de un mes, pero el contraste era abismal, temas específicos, bien explicados, fundamentados y claros en su planteamiento y desarrollo, material audiovisual, dinámicas, y actividades desarrolladas por el personal a cargo, y que dejaban en claro algo que nuestro amigo El Psicólogo  nos dijo desde que le contamos nuestra aventura en el DIF Nacional, “todos somos el DIF, pero hay diferencias y en el DIF de la CDMX no caben ni la discriminación ni los prejuicios”, por eso esta ciudad es, en algo, diferente al resto del país.

Concluido el curso, en el que había por lo menos otras 3 parejas del mismo sexo, de quienes a la larga nos hemos hecho amigos también, y antes de la semana santa habíamos compilado los documentos necesarios para, nuevamente, entregar, La Carpeta.

Todo esto antes de que iniciara la semana de pascua del 2017, y para el inicio de la temporada de pascuas, habiendo ya pasado por los estudios y entrevistas  psicológicos a cargo de Alice y del estudio de trabajo social de rigor, recibimos la llamada nuevamente, en esta ocasión de la subdirectora de adopciones del DIF CDMX, para citarnos en referencia a nuestra solicitud, y si, si te lo preguntas, las noches previas dormimos poco, muuuy poco, pues la incertidumbre era gigantesca. ¿Qué pasaría? ¿Nos habían descartado tan pronto aquí también? ¿De plano tenemos caras de locos desquiciados y de poco fiar?, etc, etc, etc. Las preguntas eran muchísimas, y solo queríamos una respuesta. Un sí,  son viables.

El día llegó, llegamos a la cita, (más nerviosos y ansiosos que niño antes de la Navidad), y una vez que nos sentamos en la oficina de La Maestra Subdirectora,  la conversación fue al grano:

“Hasta ahora, su estudio de trabajo social ha resultado satisfactorio, y aunque aún no tenemos los reportes oficiales del área de psicología, he hablado con su psicóloga a cargo, y una vez que me entreguen los resultados, les extenderemos su certificado de viabilidad.

La razón para solicitar su presencia a esta junta es la siguiente: Su oferta es muy generosa y eso nos abre muchas posibilidades para ustedes.”

La oferta si te quedaste con la duda, es como si dieras las “especificaciones técnicas”  de tu sueño o aspiración a ser padre,  o sea, a quién esperas o imaginas como hijo o hija; me explico:

El Teniente y yo dejamos nuestra oferta abierta a:

  • Niño o niña de 0 a 10 años.
  • Posibilidad de recibir un grupo de hermanos (el DIF bajo ninguna circunstancia separa grupos de hermanos en situación de adoptabilidad, y eso hace muy difícil que cuando hay dos o más peques en espera de un hogar, se encuentre un hogar para ellos, dando como resultado que estos grupos de hermanitos, pasan la mayor parte de su infancia en casas hogar, con casi nulas esperanzas de ser elegibles para encontrar hogar).
  • Sin problema de recibir a una personita con alguna discapacidad.

Básicamente, no estábamos para discriminar a nadie, sobre todo si ya habíamos sido discriminados anteriormente en nuestras aspiraciones, dándole un sentido de congruencia a nuestra solicitud de adopción.

Pero volvamos a la oficina de adopciones: La Maestra Subdirectora tenía una posibilidad, una pareja de hermanitos, ambos varones, que llevaban prácticamente toda su vida “institucionalizados”, su madre biológica, una persona en situación de calle, con problemas de adicciones y consumo de drogas, había dejado bajo custodia del  DIF a sus dos hijos, al mayor desde los 2 años, al menor desde casi recién nacido.

A esa fecha el mayor contaba ya con 10 añitos de edad, el menor con 8, y además llevaban separados alrededor de un año y medio, por circunstancias adversas y diversas, y por añadidura habían pasado por al menos 5 casas hogar cada uno, en pocas palabras, estos peques necesitaban un hogar, y nuestro hogar necesitaba la llegada de estos peques.

El Teniente y Yo, ¡en shock! obviamente, pero serenos, queríamos responder casi de inmediato, pero, nos dieron un tiempo para pensarlo, discutirlo y consultarlo, con la almohada, en lo que los papeleos pertinentes se completaban.

Sobra decir que pedimos cita casi de inmediato para dar nuestra respuesta, un gran rotundo, enorme, y gordo ¡SI QUEREMOS!, recibimos entonces nuestro certificado de viabilidad, y la notificación de que los hermanitos: Yoyo y Chuyín, habían sido presentados con nosotros por medio de un par de fotos en papel, fotocopiado, mismas que fueron suficientes para que quedáramos al instante, ilusionados y extasiados,  con la idea de conocerlos en persona lo antes posible.

Hasta aquí la 2a parte de este post, en la 3ª parte te contaré como fue, EL PARTO SIN BABY SHOWER, porque créeme, no fue ni sencillo ni fácil. Pero quiero dejar un poco de suspenso al tema, para celebrar por todo lo alto el 1er año de vida de nuestra familia. El Clan BC.

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La familia que nació con “parto prematuro”, y sin “baby shower”.

240_F_104872059_0j6zGu6itKa6g404bHlq2269LmduI2J91ª parte.- Del tormentoso paso por el DIF Nacional.

El Clan BC se inició como ya te puedes imaginar, con una firme decisión tomada entre El Teniente y Papi Bailador; queríamos establecer una familia a través de un proceso de adopción, después de 15 años de relación estable y en el marco de la protección que las leyes de la Ciudad de México proveen a la diversidad de familias que coexisten en esta urbe (cosa que para nuestra sorpresa no es generalizada en todo el país y a veces ni siquiera se garantiza el éxito en el procedimiento si no lo llevas a cabo en la instancia adecuada).

Iniciamos como la mayoría de las familias, ya sean hetero, mono y/o homo-parentales o lesbo-maternales…. sin tener la más mínima idea de dónde, cómo y qué hacer, pues la información en general resulta escasa, en el mejor de los casos.

Nuestro primer intento de conseguir ser padres por medio de un proceso de adopción se inició en el DIF Nacional (del cual hay varias instancias regionales, dependiendo el lugar en el que resides en México), hemos debido pasar por un curso que duró un mes en sesiones semanales, al cual se acepta la inscripción de la pareja solicitante, si y sólo si, y con firma de por medio, de darte por enterado de que en el DIF Nacional no entregan peques en adopción con una edad menor a 9 años (verdad o mentira, eso aún lo desconocemos) pero la única manera de lograr que nos dieran turno y fecha para iniciar el curso era firmando esta especie de nota informativa, que decía algo más o menos así:

“Nosotros… Fulanito de Tal… y Perenganito de tal….  solicitamos a esta H. Institución, ser parte del curso de inducción al proceso de adopción, con duración de 4 sesiones, en el horario y día que sea asignado, a sabiendas que solamente completando este curso, seremos considerados elegibles para iniciar el proceso administrativo de adopción”

Ese fue el primero de una serie de requisitos que tuvimos que cumplir para poder iniciar a darle forma al sueño de conformar nuestra propia familia. Asistimos a las sesiones del curso siempre puntuales y participativos, y lo terminamos con éxito (éramos la única pareja de hombres, entre aproximadamente unas 20 parejas heterosexuales), el contenido del curso, aunque no muy bien preparado por los ponentes del DIF Nacional, si te pone en antecedentes de lo que involucra el seguir un proceso de adopción, al terminar, te dan una constancia de haber concluido el cursillo y te entregan un listado de documentos que debes tener disponibles para conformar “La carpeta” en un post mas de tipo informativo, relataré si es de tu interés, los documentos que debes tener listos para completar esta carpeta, si tu querido lector decides iniciar esta aventura llamada ser padre o madre por medio de un proceso de adopción, solo te adelanto, que si alguna vez sentiste que reunir todos los documentos para titularse de una carrera universitaria era un proceso digno de un superhéroe, este listado, lo deja en calidad de examen de 1er año de primaria.

Por si te lo preguntas, ¡si! Hay un cierto tiempo límite para reunir los documentos de “La Carpeta”, después de concluido el curso de inducción.

Una vez que has completado la carpeta (del tamaño de una guía amarilla de teléfonos de los de antes), hicimos cita para entregarla, para así continuar con las sesiones de evaluación psicológica y programar citas con el área de trabajo social.

Las evaluaciones psicológicas fueron dignas de hacernos sentir un deja-vú de nuestras épocas universitarias, al enfrentar 4 sesiones de aproximadamente 4 horas cada una, y en alguna de ellas responder la friolera de 600 y tantas preguntas de opción múltiple (con todo y hoja de respuestas con óvalos para rellenar, al mejor estilo de los exámenes extraordinarios de la escuela preparatoria o de nivel universitario)…. Toda una experiencia per sé, el tema de las evaluaciones, además de los consiguientes interrogatorios con el psicólogo asignado a nuestro caso. Ahí tuvimos que contarle al psicólogo hasta el más íntimo detalle de nuestras vidas, responder preguntas que no nos infundían a veces confianza, pero decididos respondimos con honestidad y seriedad.

 La representante de trabajo social, visitó nuestro hogar, solo después de concluidas las sesiones con el psicólogo, y para sorpresa nuestra, haciendo preguntas muy similares a las que ya habíamos respondido un par de meses antes con el psicólogo (por no decir idénticas).

Cerrando con una última sesión en casa, en la que nos preguntó sobre un poster que tenemos como ornato en nuestra sala de estar, en la que se muestra a un pareja de hombres abrazados y besándose, y concientizando abiertamente sobre VIH, con una pregunta clara: ¿ese cartel les parece adecuado para que haya niños en su casa?, con toda mi paciencia, le expliqué que el tema del VIH, nunca será un tabú en nuestro hogar, pues es un tema que hoy día, es real y palpable en la vida cotidiana de nuestra sociedad. Y sobre todo, yo me atrevería a pensar que la señora en cuestión buscaba un perfil de padres que no le tengan miedo a hablar sobre sexualidad a un menor, cuando su madurez y comprensión para hablar del tema sean suficientes.

En fin, debes saber amable lector, que este proceso duró aproximadamente 6 meses, después de los cuáles debíamos esperar, “El Veredicto” o lo que en el DIF Nacional llaman comunicar a la pareja adoptante si sus estudios revelaban la viabilidad de ambos para ser padres adoptantes.

Y así pasaron meses, llegó la temporada de las fiestas de fin de año, y el silencio, o falta de respuesta por parte del DIF Nacional, era cada vez más insoportable. Finalmente el 28 de Diciembre (menuda fecha, Día de los Inocentes) llegó la tan esperada llamada, “Por favor vengan el próximo 6 de Enero para hablar de su proceso de adopción”, así corto y al grano…por supuesto nosotros no sabíamos que esperar pero esperanzados acudimos estrenando el año a recibir una respuesta, por decir lo menos, “políticamente correcta”:

“Después de analizar sus exámenes psicológicos creemos que hace falta que asistan a terapia (¿quién no la necesita? Pensaba en ese momento) para que ajusten algunos puntos que no nos cuadran y por el momento se cierra el proceso, pues los encontramos “No viables”….. Y así como por arte de magia, el esfuerzo de meses cargados de ilusiones, emoción y estrés mental, se fue por el caño.

Al cuestionar cuáles eran los puntos que debía nuestro “terapeuta personal” tratar, vino otra respuesta vaga: “Eso lo podemos discutir si ustedes traen a su propio psicólogo para hablar con nuestros psicólogos”… o sea, no nos consideraban viables ni siquiera para entender las cosas que se supone debíamos “arreglar” en nuestras personas…. Finalmente, y contraatacando como es siempre nuestra sana costumbre, porque eso sí, Los papis de El Clan BC siempre hemos sido más cabrones que bonitos, abiertamente cuestionamos si la razón para dar su determinación de “No viabilidad” se basaba en el hecho de que ser dos hombres los que aspiramos a ser padres adoptantes… Si tú crees que la respuesta era obvia, respondieron, sí de nuevo, con otra evasiva, dudaron…. Y… tragaron saliva… y luego de voltear a verse entre ellos, dijeron que lo que pasaba, es que sus estudios no alcanzaban a determinar, quien sería el padre y quien la madre en nuestra familia…….

Así como lo lees querido lector, cuando pensamos que lo más claro desde el inicio, es que el proceso entero en nuestro caso dejaba en términos, digamos que obvios, el hecho de que somos dos hombres los que aspiramos a la paternidad a través de todos esos meses, los especialistas seguían confundidos, al parecer, con el hecho de que ¡ambos padres portan sendos bigotes!…. (Lo sé, todo parecía broma, y si en realidad esperábamos que nos dijeran: ¡Sorpresa! Los estamos timando, en realidad todo está muy bien y ya estamos buscando opciones para proponer a algún menor que pueda ser su hijo, o hija) pero no, la verdad era que estaban siendo serios y contundentes, el proceso para nosotros se cerraba ahí y de una vez  y solo que cumplieramos con sus condiciones, deberíamos iniciar el proceso nuevamente desde cero (si desde cero, como si nunca hubiéramos estado ahí) y pues ya se vería si en la segunda vuelta, se podía….

Pues nada, que ese día salimos con la moral por los suelos de las instalaciones del DIF Nacional, sin saber cómo reaccionar ante un veredicto, que después de llorar mucho y analizarlo, destellaba por todos lados como “prejuiciado”, por decir lo menos.

Pero si tú crees que nos quedamos de brazos cruzados, ante esta situación, la verdad es que no… Apenas estábamos empezando la lucha por demostrar que no solo somos viables, sino que además les probaríamos de alguna manera a las personas en esta institución, que algo había salido, muy mal en las evaluaciones, y no se trataba de los aspirantes a ser padres, sino de los prejuicios de los encargados de llevar a cabo el proceso y las pruebas mismas.

En la segunda entrega, te contaré de cómo fue que encontramos un nuevo rumbo, de cómo fue que, después de contraatacar, dimos con la instancia correcta del DIF, el DIF de la Ciudad de México, para darle forma a la llegada de Los Incansables al seno de su familia, y formar por fin El Clan BC.

Debes saber que estamos a unos cuantos días de que El Clan BC cumpla un año de haber nacido, así como lo dice el titulo de este post, con un parto prematuro y sin baby-shower. Gracias por leerme, regreso muy pronto para celebrar con ustedes, el primer año de que nuestra familia camina por el mundo, dando vueltas y gritos y maromas, y siendo inmensamente felices, porque bien lo dice la frase que define el mes del Orgullo LGBT a nivel mundial: “Love is Love, Love Wins”.

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Miss Sprout ó Las incompetencias profesionales de una Miss de Inglés.

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El día de hoy, inicios de Mayo del 2018, El teniente y yo estamos viendo los resultados del 4° Bimestre escolar de Los Incansables.

Ambos se han esforzado, y mucho, en lograr mantener calificaciones dentro de los parámetros que se podría considerar aceptables.

Chuyín ha tenido una notable mejoría desde que recibe apoyo psicopedagógico y acude a terapia de lenguaje. Yoyo, ha empezado a asistir a regularización académica (siempre acompañado de Chuyín) con Miss Maggie, quién es una Profesora en toda la extensión de la palabra, verdaderamente buena en lo que hace, y que ha sido tremendamente honesta en su evaluación, ambos peques, tienen deficiencias que no son culpa en absoluto de ellos, sino de las circunstancias que les han rodeado.

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Hasta aquí todo bien…. lo que me inquieta es… dado que Miss Sprout, la profesora de inglés, a la que defendí en su momento en las primeras juntas escolares a principios de año, y que desde el mismo inicio del año lectivo dejó perfectamente establecida su falta de competencias para nivelar o al menos enseñarle lo más básico a Los Incansables, después de 8 meses de clase, sigue sin lograr generar el más mínimo interés en Yoyo por aprender el idioma de Shakespeare, lo mínimo que se esperaría en la sección de los comentarios de la boleta es un honesto, “Sorry, I’ve failed”, pero como eso de la autocrítica no se le da, prefirió expresar un comentario de pésimo gusto, en la boleta de Yoyo, un simple… Ooops!

Honestamente no sé qué intención tuvo dicho comentario, pues cabe mencionar que en el primer mes de clase, le advirtió a Yoyo que no le pensaba enseñar nada y que jamás iba a aprender inglés si nunca había llevado una clase de inglés antes, con la consecuente frustración que le generó a un niño, que ni siquiera sabía que en otros países se habla, eso que le llaman Inglés, sí así como lo lees querido lector.

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El tema a mí, me deja un poco preocupado, y pensando… Y las competencias profesionales de Miss Sprout, ¿dónde carajos están?

Esto resulta ahora en este mini post dedicado a la señora en cuestión y que ahora ya lees, yo sigo pensando que para ser docente no solo es necesario pararse enfrente de un grupo, es tener la conciencia de la responsabilidad que implica el ser profesor de cualquier materia, ya que ante los ojos de un niño, eres, la imagen misma de lo que recordará para siempre en referencia a la materia que le impartes. Y si no, preguntenme lo que pienso de materias como Lógica, Etimologías Grecolatinas o Cálculo Diferencial, mismas que en su momento tuve que padecer en manos de los respectivos maestros que me tocó padecer, y eso que ya estaba más crecidito.

Pero como preocuparme no lo considero tan proactivo, prefiero ocuparme. El día de hoy sé que Yoyo no le pone el más mínimo interés a la clase de Miss Sprout porque El sabe que en casa, Papi Bailador le ayuda a entender el inglés, de a poco y sin prisas, que al final, tenemos mucho tiempo para que aprenda, y para darse cuenta que el hecho de saberse la letra completa y  poder cantar “Rock around the clock” completamente, con tan solo de oírlo repetidamente en su playlist favorito y mientras viajamos en auto, es solo el principio, y lo hace… muy, pero muy bien.

Así que mientras Miss Sprout piensa en su próximo atinadisimo comentario en la boleta de alguno de mis hijos, nosotros preferimos bailar al ritmo que el destino nos marque, y en el idioma que sea, porque si enseñas, más vale que lo hagas con amor, si no,mejor no lo hagas.

¿Qué opinas querido lector? ¿Te has topado con algún docente así antes? Me interesa mucho saber tu opinión, y sobre todo, saber si consideras buena idea pedir una cita para aclararle a Miss Sprout que: “Sorry Not  Sorry, pero como profesora, Oooops!! You have failed!”

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Las primeras juntas escolares. 2ª Parte y Última.

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En la entrega anterior dejamos ya en claro como inició el proceso de adaptación en El Clan BC  y en el entorno escolar de Los Incansables.

Y quedé también en contarles el embrollo que se ha armado con Miss Sprout, la profesora de inglés de todos los grupos de El Cole, que ya traíamos algo de tarea pendiente con la señora, pues ni Yoyo ni Chuyín la aprecian mucho, o al menos no está entre su top 3 de “La Miss más querida”.

“¡Es que grita mucho papi!”, es lo primero que escuché de Los Incansables sobre este personaje, pero cuando empiezan las quejas de parte de los demás padres y madres en plena junta del grupo de Chuyín, y aparece en escena, “Mamá Pelucas”, y sin más comienza a quejarse:

“El libro de inglés (el cual es adicional a los proporcionados por el gobierno de México) es ¡¡demasiado caro y  sobretodo…. demasiado bueno!!!” Y yo me pregunto : ¿Eso debe ser motivo de queja?

Además nos informa que el libro de la misma materia de lengua extranjera  del año próximo anterior lo ha revisado ella misma y descubrió que la maestra corregía a su “Máximo pimpollo”, con muchísimas faltas de ortografía, y pues “como que así ni ganas dan de comprarlo ¿no creen ustedes?”,  en este punto yo no terminaba de salir de mi asombro.

La queja era, en concreto: ¿por qué había que pagar un paquete adicional de libros?, entre los que se encuentra el de inglés si la profesora, básicamente es… (No lo dijo así, pero si lo dio a entender muy claramente), extremadamente incompetente para impartir esa clase. Personalmente no podía estar de acuerdo con esta postura, porque un error que he notado que cometemos muchos padres de familia es creer que la responsabilidad de educar, guiar, y orientar a los hijos, pasa en automático a los profesores en turno para desentendernos de su formación académica en el momento en que inicia el año escolar .Tú querido lector, ¿crees que Mamá Pelucas tiene razón o no?

Acto seguido, Miss Tonina, la directora, mandó llamar a Miss Sprout, para que enfrentara de primera mano los reclamos de Mamá Pelucas y de un par de madres adicionales que se unieron casi al unísono y sin previo aviso a los airados reclamos, o sea esperen un minuto, ¿se vale llevar resortera y jugar al gotcha mientras Miss Sprout esquiva las quejas y lamentos de las inconformes?, esto empezaba a ponerse interesante, y personalmente mi cerebro me dijo, “Vamos debes hacer algo” entonces pedí turno para hablar y lo primero que hice fue aclarar:

Mi esposo y yo, (y aquí, ¡el que entendió, entendió) la bomba ya la había soltado, dejando en claro que se trata de dos padres del mismo sexo los que representan a nuestra familia! Reconocemos el esfuerzo de Miss Sprout, pues lidiar con grupos de peques inquietos y tan disparejos en nivel de inglés no debe ser nada fácil, e invitamos a los demás paterfamilias, a tomar las riendas de la educación de nuestros hijos y no desentendernos de la responsabilidad que implica acompañar, orientar y vivir el camino de la educación de nuestros peques, (nota al margen, cuando Miss Sprout empezó a hablar, noté que además de que su tono de voz en realidad no es tan fuerte como lo imaginé o como me lo habían contado Los Incansables también reflejaba el obvio miedo e impotencia de tener que escuchar las quejas de las madres inconformes lideradas por Mamá Pelucas), a estas alturas del año escolar sobra decir que no hemos hecho grandes lazos con la señora en cuestión , pero lo que si me sorprendió fue la enorme sonrisa de Miss Sprout quien expresó un claro “Thanks for your support” y aún más sorprendido estuve cuando los padres de Alvin ( muy jóvenes a mi parecer) me preguntaron si aceptaría yo ayudar a su hijo con el inglés, al enterarse que yo he sido en alguna época también profesor de la materia, pues al igual que Chuyín, el pobre Alvin nomás no logra entender, para qué demonios le sirve conocer la existencia de verbos como “Do” y su amigo “Does”, o  si usando “Can y “Can’t” puede comunicar muchas cosas o no. Les di con gusto mi número móvil  y a estas alturas, han sido los padres con los que más comunicación hemos tenido para pedir apoyo cuando Chuyín olvida apuntar la mitad de la tarea o cuando Alvin ha debido faltar a clase por alguna razón. ¡Punto para los papás jóvenes!, ni siquiera parecían preocupados o sorprendidos por el hecho de que Chuyín tiene dos papás.

En el grupo de Yoyo, más pequeño y compacto comparado con el de 4°, la junta fue casi idéntica, pero sin la pasarela inquisitoria a Miss Sprout , afortunadamente, el único punto a resaltar fue que como es el último año de la educación primaria, Yoyo se debería graduar de la educación básica junto a su grupo de enormes compañeros (el más pequeño, le saca casi 10 centímetros de estatura), pero la brecha se ha ido reduciendo al paso del tiempo y a medida que Yoyo ha comido como un campeón, y de a poco su sistema, ha decidido que ya es tiempo de iniciar el crecimiento, pero el tema aquí es:

Hay una tarea especial para los papás de los chicos de 6°, preparar una especie de memoria gráfica, como regalo, que incluirá desde que estaban en la panza materna, su nacimiento, desarrollo, primero pasos, inicio en preescolar, primaria y llegada a la ansiada salida del 6° grado,….etc, etc, etc.  (Aquí por favor inserten mi voz interna diciendo en tono sarcástico: ¡UFFF! ¡QUE GRAN IDEA! ¿Cómo diablos le hago? ¿Uso photoshop para insertar en los recuerdos de vida de Yoyo la cara de su nueva familia? ¿Se vale hacer copy – paste de toda una vida que no ha vivido con nosotros?)

Sobra decir que además de que la información que tenemos de Yoyo y de Chuyín es muy limitada, pues el DIF nos ha dado casi a cuenta gotas respuesta, a base de escritos, llamadas y visitas personales, tememos, o más bien, estamos seguros que al entregar este presente a Yoyo, inevitablemente se removerán cosas en su corazoncito que sabemos aún no están bien cicatrizadas y que duelen, y por lo mismo, lo más probable es que a nuestro pequeño hijo mayor, dicho regalo tal vez no le resulte del todo agradable, pero ¿cómo lo resolveremos? pues, hemos decidido documentar gráficamente muy bien este año escolar y escribir, sí escribir (¡punto a favor del blog!) una especie de carta a Yoyo donde le expresemos lo que ya le decimos a diario, que lo amamos a Él y a su hermano, que los amamos muchísimo, que el proceso para recibir sus nuevos apellidos aunque aún será largo (pues el juicio de adopción está aún en veremos en cuanto a fecha de inicio) valdrá la pena, ¡tenemos menuda tarea!

El Clan BC está en pleno periodo de construcción, y a fuerza de unión, paciencia  y una capacidad de amar que no sabíamos que teníamos , saldremos de alguna manera adelante con los desafíos que implica, el criar, amar y vivir nuestra realidad. El hecho de que El Clan BC es ya una familia conformada por El Teniente, Papi Bailador, Yoyo y Chuyín. La familia que nació con un “parto prematuro”, sin “baby shower” y prácticamente sobre la marcha. ¿Te intrigué verdad? En mi próxima entrega, te voy a contar, ¿Cómo se originó El Clan BC?, y de algo estoy seguro, no me lo vas a creer.

Gracias por leerme, hay mil y un temas más que escribir, pero por hoy…. Creo que ha sido más que suficiente.school-holidays-banner

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El Clan BC y las juntas escolares. Primera Parte.

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Cuando dos papás se presentan por primera vez  en medio de una junta escolar todo puede ocurrir, desde pasar inadvertidos, hasta terminar en medio de una bonita discusión iniciada por una madre preocupada.

Hoy les contaré que ha iniciado ya el nuevo ciclo escolar, y al ser el primero que nos toca como papás de Los Incansables, ¡nos ha pillado en pleno proceso de adaptación e in-fraganti a todos los miembros de El Clan!

En un principio pensamos en inscribir a Los Incansables en escuelas separadas, ya que Yoyo ha iniciado el 6° grado de primaria y en un año más iniciará la secundaria. En México son 6 años de escuela primaria después del pre-escolar y después la educación media básica se divide en 3 de secundaria y 3 de preparatoria,  antes de llegar a la Uni, por si me lees fuera de México.

Por su lado Chuyín  ha llegado al 4° grado y cabe decir que la única intención de separarlos era originalmente, descargar a Yoyo de la enorme responsabilidad ser el “papá” de su hermano menor, labor por demás gigantesca para un peque de 11 años.

Después de varias sesiones con Alice, la psicóloga del DIF de la CDMX, y de llevarlos durante casi un mes a un curso de verano en un centro pedagógico que Lily dirige, (si la misma que me ha insistido en escribir estas memorias  en forma de libro) y que fue de enorme ayuda para que Los Incansables empezaran a dejar de lado esa codependencia que la vida los forzó a tener, El Teniente y yo decidimos inscribirlos juntos en “El Cole”.

El Cole es una escuela privada en la que contamos con supervisión cercana de parte de “Los Angeles Corredores”, que son mis primas hermanas, Roxi y Dulcinea, Ellas laboran en El Cole  y han hecho click con Yoyo y Chuyín desde el primer día que los conocieron y pues al final eso nos animó a dejarlos cursar un último año juntos en la escuela primaria, que ya bastante han tenido con la separación impuesta por vivir en casas hogar distintas en el último año y medio.

Yo confieso: Desde la semana anterior que supimos que habría junta en la escuela, las ansias me carcomían, ¿Cómo se come eso de las juntas escolares?, ¿Hay que ir de sport o formal? ¿Habrá otros papás en las juntas?, y sobre todo, ¿Cómo entrar de frente al ruedo a sortear las posibles reacciones positivas o negativas con respecto a la primera familia homoparental visible, orgullosa y feliz en El Cole?

Deben saber que desde el 1er día de clases, El Teniente y yo nos hemos apersonado a dejar a Yoyo y a Chuyín a la puerta, asistimos a la ceremonia de inicio de clases (si con todo y el correspondiente momento de rendir honores a la bandera, y  a pesar de que suena mi voz interior diciendo: ERES UN ANCIANO) pues yo la ignoro y me sorprendo al recordar aún aquel estribillo que dice “Se levanta en el mástil mi bandeeeeraaaa”. La emoción de ver a Los Incansables formados, con el uniforme escolar  puesto y listos para iniciar el reto de asistir a clases por primera vez como miembros de una familia, me dejó por demás conmovido, dejé atrás los nervios que eran compartidos por los cuatro miembros de El Clan, para sentirme simple, sencilla e increíblemente orgulloso.

La cita para ambas juntas escolares fue a las 8 am, aunque en días distintos, El Teniente y yo llegamos con mucho tiempo de antelación y pudimos ver la llegada de los demás padres, y para sorpresa mía, un ex colega de las épocas en que trabajé como maestro de inglés tiene a su hija en el mismo grupo que Chuyín, mira que el mundo es pequeño.

Lo saludamos, y después El Teniente y yo nos acomodamos en las bancas para ver llegar de a poco a las madres y padres (en menor número) del resto de los compañeros de la clase, es justo en ese momento que caigo en que al parecer esto de asistir a juntas y preocuparse e involucrarse en la formación de los hijos en la aún muy machista visión mexicana, es cosa más de ”las madres”, en nuestro caso como somos dos papás y a los dos nos interesa muchísimo involucrarnos en esto del tema escolar, pues llegamos felices, puntuales y nos fuimos guapos a la cita.

Hay señoras de peinado alto, para mi sorpresa, pues El cole es privado sí, con muy buen nivel escolar también, pero no está ubicado precisamente en un barrio de alto nivel en la ciudad, hay también parejas de padres muy jóvenes a mi parecer para tener peques de 8 ó 9 años, pero ahí mi voz interior me dice de nuevo (¡Pst, Pst!¡ Que el anciano eres tú!).

Inicia la junta, en tono cordial, pero la verdad que la junta en sí, no destaca por su contenido, la directora presenta a la “Miss”, ¡ésta es una sorpresa para mí! ¡Ahora a las maestras se les dice Miss! ¡carajo! En mis épocas eran, maestra o profesora, pero bueno, antes que mi voz interior vuelva a intentar molestar, pongo atención y me concentro, en ambas juntas explican lo que supongo es común en este tipo de reuniones escolares haciendo hincapié en que los varones deben usar el  cabello muy corto (como joden con eso desde que tengo memoria, por cierto el tema del binarismo sexo genérico no me termina de convencer) ¿Ya les mencioné que Chuyín muere por tener un copete largo y teñido del azul y blanco tipo Elsa la protagonista de Frozen? (¡post aparte por favor!)

Así las cosas y hasta este punto El Teniente y yo pasamos más o menos desapercibidos, que tampoco nos interesaba llamar la atención de más, había que concentrarse en lo que nos comunicaron.

Llegó el momento de recibir un folder con papeles y formatos que se deben llenar de la manera más veraz y honesta posible, ¿A quién llamar en caso de que  Yoyo o Chuyín decidan iniciar la 3era Guerra Mundial en El Cole?, ¿ Y si les duele la panza o les da gripe? pero sobretodo, proporcionar algunos datos y antecedentes, ¿Cómo se compone el núcleo familiar?, ¿Cómo es la salud de Los Incansables?  y…. sí inevitablemente temas indescifrables a la fecha para El Teniente y para mí: ¿Cómo fue el embarazo?, ¿Y la relación de los padres “biológicos” antes durante y después de los respectivos alumbramientos?, ¿Hay antecedentes de adicciones en alguno de ellos, cuánto duró el parto, cuánto han tardado en caminar, y en hablar? (joder ni idea tengo, eso si, que ahora hablan hasta por los codos), ¿Tardaron en dejar de mojar la cama? y así un largo etcétera, pues nada, que entre El Teniente y yo, apenas atinamos a proporcionar menos del 30% de la información solicitada.

Más adelante comprenderán que, Yoyo y Chuyín, además de compartir una historia complicada desde sus inicios, llegaron a la casa del Clan, en circunstancias más que únicas. Finalmente llegó el momento de firmar los cuestionarios, Nombre y firma del padre o tutor, y….. Nombre y firma de la madre, pues sí, hay que reconocer que nos toca abrir brecha, tachar el renglón donde dice madre, y con mi corazoncito lleno de alegría, escribir otra vez  “NOMBRE DEL PADRE” en el espacio originalmente destinado a escribir el nombre de la madre que tuvo a bien dar a sus dos pequeños la oportunidad de llegar a un nuevo hogar. Internamente agradezco la oportunidad y estampo mi firma entusiasmado.

En la 2ª parte del post, le contaré, como fue que se armó la preciosa situación en la que no me quedó de otra que defender a Miss Sprout, la mediocre maestra de inglés de Los Incansables, y que finalmente derivó en que los demás padres de familia notaran que… Yoyo y Chuyín, tienen dos papás.

¿Y tú que me lees, cómo lo has pasado en este tipo de juntas? Me encantaría saber más sobre tu experiencia en el tema, porque a mí, además de divertirme por las apariencias que muchas personas intentan guardar para parecer las mejores madres y los mejores padres, pues como que siento que es algo que se podría aligerar muchísimo, pero eso solo es mi opinión. Gracias por leerme, ¡hasta la próxima!

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Toneladas de Realidad.

Toneladas de Realidad ó El Clan BC a tres meses de su inicio.

¡Hola a todos! Ya han pasado tres meses desde que “Los Incansables” Yoyo y Chuyín llegaron a nuestras vidas,  aquí sigo, compartiendo las experiencias que nos han dejado en zozobra y como atolondrados por el tremendo impacto que la paternidad y sus efectos secundarios al caernos encima la realidad de ser padres nos ha traído, hasta otras muy divertidas, entrañables e inolvidables. Han sido meses arduos, llenos de situaciones nuevas y desconocidas en su mayoría, pues esto de ser papá no se acerca ni por mucho a lo que te platican y relatan la mayoría de las veces, es más, he descubierto que nada de lo que muchas veces se lee, o se escucha es remotamente cercano a lo que vives a diario.

Recientemente empezamos a asistir a un taller pre y post- adopción en el DIF de la CDMX, (El DIF para ti que me lees fuera de México, es la entidad del gobierno de México, que regula y gestiona los procesos de adopción en mi país), y cuenta con personal altamente capacitado, al menos en el DIF de la Ciudad de México (CDMX), una de ellas, Alice, la psicóloga que ha llevado nuestro proceso de evaluación y seguimiento, nos dijo algo totalmente cierto: De pronto hay que aprender a cargar  y sin oportunidad de retroceder para agarrar vuelo, el peso de las toneladas de realidad que la paternidad trae consigo.

La verdad es que El Teniente y  yo hemos pasado por una verdadera montaña rusa de emociones con el día a día de Los Incansables (nuestros dos pequeños incansables llenos de amor y de incógnitas). Ha habido berrinches monumentales acompañados de muchas lágrimas, que se han compensado con una gran cantidad de risas y situaciones geniales, porque Los Incansables se las gastan para eso de las ocurrencias.

Chuyín ha intentado sobrepasar los límites más seguido de lo que esperábamos (ponernos a prueba, le dicen los que saben) y Yoyo no se ha quedado atrás, ¡vamos! como que se han querido asegurar que no los hemos tomado como un pasatiempo para jugar a la familia, y que ésta, es la buena, la de a de veras, la oportunidad final de tener un hogar, y olvidarse de los malos momentos que pasaron al desfilar por hasta 6 casas hogar diferentes.

Cabe mencionar que Los Incansables llegaron a la tutela del DIF bajo el buen juicio de su madre biológica, cuando Yoyo contaba 3 años y Chuyín solo 1, pero de eso hace ya 8 años, y en su paso por las diversas casa hogar que los albergaron, los mudaron en promedio cada año, llegando incluso a separarlos debido al buen tino que tuvieron en una de las casas de dejarlos convivir con una señora, a la que le denominaban “madrina” y que terminó llenando sus corazones con la falsa ilusión de que los adoptaría en algún momento, para terminar explotándolos laboralmente los fines de semana que le permitían verlos, e incluso permitiendo y arriesgando a Yoyo a experimentar con el consumo de alcohol cuando tenía alrededor de 8 años. El resultado, pasaron el último año y medio separados y en casas hogar tan distantes como dos mundos, en los que pasaron las de Caín sin saber el uno del otro. Pero de este tema, no duden que vendrá un post por separado, pues merece la pena ahondar en el asunto.

Volviendo a estos últimos 3 meses, la mayoría de los mega berrinches han ido en declive a medida que, de a poco, Los Incansables han ganando confianza en casa, y se han apropiado del espacio, de su habitación, de los perros, de los autos y hasta del control de lo que miramos en la TV, (¿alguien me podría decir en qué va la última temporada de NCIS, por favor?), a últimas fechas, mi momento más emocionante del día es cuando Masha se la pasa haciendole la vida imposible a El Oso en sus aventuras por el bosque.

El día de hoy a Los Incansables les ha quedado en claro algo  muy importante: ¡Que sí! ¡Que han llegado a nuestra familia para quedarse!, ¡Que ya hay quien los cuide!, que ya aparecieron un par de locos que los quieren con defectos y virtudes, que finalmente tienen no uno, sino dos papás que los van a defender y que los van a guiar a través de las vicisitudes que la vida hasta ahora los dejo enfrentar solitos, ¡vamos! que han empezado a creérselo.

Cierro este post con dos frases que Los Incansables nos han soltado sin anestesia y en momentos separados, y que me han dejado casi al borde del llanto:

“Se siente bien tener papás” – Yoyo, Julio, 2017 durante un paseo por el parque cercano a casa.

“Dios, por fis, haz que pronto podamos usar los apellidos de nuestros papis, así todo esto tendrá sentido” – Chuyín, Agosto, 2017 en su oración nocturna antes de irse a la cama.

Yo no he podido llorar aún ni un solo par de lágrimas desde la llegada de Los Incansables, pero… ¿A qué hora podría hacerlo?… Si alguien lo sabe… que me cuente en donde reservo tiempo para agendarlo.

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